martes, 6 de abril de 2021

La Prueba de la Fe

 

           Cuando el apóstol Pedro nos habla en 1ªP.1:6 que tenemos que ser afligidos por diversas pruebas; nos está hablando de un proceso doloroso y muchas veces desesperante. Y en 1ªP.1:7 nos habla de que va a ser sometida a prueba nuestra fe, y que será más preciosa que el oro; que aunque perece, se prueba con fuego. Pero esta fe tiene que ser hallada en alabanza, honra y gloria cuando Cristo sea manifestado. Pedro nos habla con una claridad meridiana respecto al tema dela prueba de nuestra fe, y las Escrituras nos dejan precedentes irrefutables en este sentido. Muchos héroes de la fe como lo describe el libro de Hebreos, son un modelo para la Iglesia del hoy. Es necesario que todo cristiano pase por este proceso inevitable e ineludible; sin embargo, nuestra actitud y nuestra respuesta a esas pruebas determinarán si vamos a estar gozosos o amargados. A la luz de este expositivo veamos cómo será probada nuestra fe.

            El apóstol Pablo nos muestra como él permitió al Señor que obrara en su vida por medio de las pruebas de su propia fe, y declaró en Fil.4:4 “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!”. Lc.21:19 nos dice que con nuestra perseverancia ganaremos nuestras almas.     Hay una condición que debemos de exhibir cuando estemos enfrentando diversas pruebas; debemos de mantener un corazón dócil y humilde delante del Señor. Cuando llegamos a entender lo que las pruebas hacen en nuestra vida y sobre todo en nuestro corazón; entonces, adquirimos la capacidad para regocijarnos en ellas, porque sabemos lo que ellas harán en nosotros. La clave es “Saber qué”. Si vemos las pruebas desde el punto de vista de Dios, y si logramos verlas como Él las ve, entonces, podremos regocijarnos en ellas.

            La principal razón por la cual es probada nuestra fe, es con el propósito de limpiarnos de nuestra fortaleza humana (orgullo, ego y autosuficiencia). Cuando dejamos de depender y de confiar en nuestro propio yo, a partir de ahí, comenzamos a depender del Señor y a confiar únicamente en Él. 2ªCo.4:8-9 nos dice: Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; 4:9 perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos. Pero todo esto viene de parte del Señor para que no confiemos en nosotros mismos, sino en Él.

            Vemos que cuando Pablo fue probado de una manera dolorosa en su propia carne, el Señor le expresó: Que Su poder se perfeccionaba en la debilidad (2ªCo.12:5, Fil.4:13). Esta situación provocó en la vida de Pablo el alcanzar una dimensión celestial acerca de las pruebas (2ªCo.12:5; Ef.3:16). El Señor utilizó el método de debilitar a Pablo con fin de que no dependiera de sus propios esfuerzos, sino en la fuerza de Dios.

            Vemos la lucha de Jacob con el Cristo pre-encarnado en el libro de Génesis. Jacob anhelaba que el Señor cambiara su carácter (Os.12:4). El Señor tuvo que quebrar su muslo. Pero notamos, que su fuerza, su destreza y sus hábitos fueron reducidos en su naturaleza para que solo dependiera de Dios. El único que nos debilita es el Señor con el único propósito de doblegar nuestro esfuerzo para que mediante este proceso, su fortaleza se perfeccione en nuestras debilidades.

            También lo vemos en la vida de José, el cual tuvo que dejar que el Señor purificara su fe para que su confianza estuviera solamente en Dios, y no en las promesas que él había recibido. A pesar de que había sido capacitado por Dios para interpretar sueños, después de estar preso por varios años compartiendo esta situación con el copero y el panadero del faraón; él muestra confianza en sí mismo al poder interpretar los sueños de estos y tiene la esperanza en sí mismo de que esto le podrá ayudar a ser liberado. Por eso Dios no le permite salir, sino que dura varios años encarcelado, sin una aparente esperanza de libertad. Dios tenía como propósito hacerle entender a José que debía creer y confiar plenamente en Él y no en su don, esto con el fin de producir fe y confianza en Dios. Finalmente, el Señor lo exaltó cuando perdió toda su confianza en sí mismo y se apoyó totalmente en Dios (Mt.23:12; Stg.4:10).  Eso lo llevó a la corte del Faraón.

            El ejemplo de Cristo es el más excelso; pues aunque era Hijo de Dios, Él no fue por sus propias fuerzas a la cruz. Jesús mostró una dependencia absoluta y total de su Padre (Jn.6:38; 5:30). Vemos en la vida de Jesús una dependencia total del Padre; fue por medio del Espíritu eterno que pudo ofrecer su vida (He.1:3). No por su propia fuerza, porque notamos que aunque era Hijo de Dios, Él necesitó la ayuda del Padre y del Espíritu Santo para poder llegar de una manera intachable a convertirse en el Cordero que fue sacrificado para poder cumplir todo el proceso al cual estaba llamado.

            Nuestra fe es probada igual que la de Señor Jesucristo en tres áreas básicas en nuestra vida. En nuestro cuerpo, en nuestra alma y en nuestro espíritu. Cristo es el ejemplo máximo, pues fue el modelo que dejó un precedente muy claro acerca de estas pruebas indubitables (Mr.1:13). Mt.4:1 y He.2:18 confirman que Jesús fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero no se halló pecado en Él. Hay que resaltar dos aspectos importantes de las pruebas: En la tentación de Cristo podemos ver las armas que el enemigo usará contra nosotros y también las áreas en las cuales nosotros podremos ser probados; y lo más importante, cómo podremos vencer cada una de nuestras pruebas.

            Dios es el Autor y Consumador de nuestras pruebas (Job.2:3). Lo vemos en la vida de Cristo cuando el Espíritu lo llevó al desierto para ser probado (Mr.1:12). Es Dios quien sostuvo a Cristo durante su proceso de prueba; también nos sostiene a nosotros por Su gracia, y es Él quien a Su tiempo nos saca de ellas.

            La primera prueba de Jesús fue en su humanidad, su cuerpo; pues el diablo sabía que tenía cuarenta días ayudando. Le pidió que si en realidad él era el Hijo de Dios, convirtiera las piedras en pan. Utilizó la duda por ser su arma más poderosa para intentar derrotarlo. También la usó para hacer caer a Eva en el huerto (2ªCo.11:3). Quería que Jesús dudará acerca de Su naturaleza divina como Hijo de Dios. Utiliza el mismo procedimiento cuando se trata de nosotros; intenta de hacernos dudar con relación a nuestras experiencias con el Señor, como con nuestro punto de vista con relación a Cristo. No debemos satisfacer nuestras necesidades físicas fuera de la voluntad de Dios. Porque tenía la Palabra le pudo decir escrito está, no solo de pan vivirá el hombre…

            La segunda prueba del Señor fue en el área de su alma. Satanás pretendía que el Señor se tirara del pináculo del templo de Jerusalén utilizando la Palabra y acomodándola a su mala intención.  Siempre utilizó la insinuación: Si eres Hijo de Dios…Pero Cristo siempre le respondió utilizando la Palabra: Escrito está… Esto produjo una lucha interna en Jesús para creer que él era el verdadero Hijo de Dios, de lo contrario no habría podido vencer al diablo. Vemos claramente que Jesús estaba siendo tentado en el área de sus emociones, y la intención del diablo era que Cristo pudiera satisfacer los deseos de su alma. El alma siempre anhela ser reconocida, ser alguien. Muchas veces tentamos al Señor con nuestras actitudes, pero debemos ser cuidadosos en esto. Lo vemos en el caso de Gedeón, donde leemos claramente como Dios honró su vellón, pero finalmente Gedeón llevó a Israel a la idolatría (Dt.7:16; 7:25; Jue.17:5).

            La tercera área de prueba a Cristo, fue en Su Espíritu. Vemos al diablo llevándole a un monte alto, y mostrándole sensacionalmente todos los reinos de la tierra; y ofreciéndoselos si postrado lo adoraba. Pero la respuesta de Jesús estremeció a Satanás: …Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás (Mt.4:10). Jesús sabía que lo que Satanás le estaba ofreciendo, de hecho le pertenecía como Su herencia. Cristo tomó el camino más difícil y pagó el precio derramando Su sangre; el luchó legítimamente (1ªCo.9:25). Prueba de Su fe y confianza solo en Dios.

            Hay un tiempo específico para que veamos el final de nuestras pruebas y estas terminen, y que podamos salir del desierto; y entonces, entrar en las promesas de Dios. El propósito final de nuestras pruebas es que podamos salir de ellas con la verdadera imagen y semejanza de nuestro Señor Jesucristo, apoyándonos únicamente en Él, así como lo hizo al salir del desierto la sulamita del libro de Cantar de los Cantares. Siempre hay que reflexionar sobre las enseñanzas relacionadas con las pruebas de la fe para que vivamos dependiendo del poder de Cristo y de Su fuerza (Col.1:11; Ef.3:16; 2ªCo.12:9).

            En conclusión, nuestra fe será probada y refinada. La fe es dada por Dios para cumplir Su propósito a fin de que Él sea glorificado. En las pruebas de nuestra fe como condición, debemos de mantener un corazón dócil y humilde ante el Señor. Cuando comprendemos lo que las pruebas hacen en nuestra vida y en nuestro corazón, somos capaces de regocijarnos en ellas. El Señor prueba nuestra fe para limpiarnos de toda la fortaleza humana. Esto produce un corazón de fe y confianza en el Señor. Somos probados en nuestro cuerpo, alma y espíritu. Y el propósito real de nuestras pruebas es que podamos salir de ellas con la imagen y semejanza de Cristo, apoyándonos solo en Él.

 


domingo, 28 de febrero de 2021

"Las Enseñanzas del Maestro Jesús"

Jesús tenía una característica que lo distinguía de muchos de los maestros de Su época. Él demandaba un absoluto respeto por lo que decía, por eso lo llamaban rabí, término que significaba reverencia y respeto. A pesar de Su corta edad, Jesús tenía un carácter que lo diferenciaba de los demás y producía admiración. Las enseñanzas del Maestro Jesús.

Por eso, los que lo escuchaban, daban testimonio de Él; lo vemos en Mateo 7:28-29: “cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas”.

Su Mayor Lección

“El Sermón del Monte” es la mejor de las lecciones de Jesús, y se encuentra en los capítulos del 5 al 7 del libro de Mateo. Inicia con las “Bienaventuranzas”, que no son más que la esencia de la doctrina del Nuevo Testamento y su número es de nueve. Su contenido se puede comparar con los Diez Mandamientos, de los cuales el mismo Jesús dio testimonio cuando dijo:

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir” (Mateo 5:17). Las enseñanzas del Maestro Jesús.

Sello Distintivo de Jesús

Estas tienen un contenido más superior a las de Moisés, quien recibió de la mano de Dios los Diez Mandamiento. Jesús usaba con mucha frecuencia los símiles en Sus enseñanzas, pues al decir: “Pero yo os digo …”. A continuación, esto iba seguido con una comparación entre los mandamientos y los suyos propios.

Este estilo, marcaba en Jesús una notable diferencia respecto a los demás maestros de Su época.

En Mateo 5:34-37 podemos observar lo siguiente: “No tomarás el nombre de Dios en vano”. A continuación, notamos la manera personal como Jesús presentaba la comparación cuando decía: “Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios, ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.

Ni por la cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede”.

Refiriendo al sexto que dice: “No matarás”. Jesús presenta Su símil, que no es más que una actualización o presentación del mandamiento en esencia: “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio, y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego” (Mateo 5:22).

Su Concepto sobre el Adulterio

Si analizamos el contenido de esta nueva perspectiva de Jesús, podemos notar que su contenido tiene una profundidad y una serie de detalles que enriquecen el contenido. Estaba llena de aspecto fundamentales y prácticos del diario vivir, que conducen a una reflexión más consciente y de confrontación interna.

Si tomamos el séptimo que dice: “No cometerás adulterio”. Jesús en su análisis reflexivo dice lo siguiente: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:28).

Vemos como Jesús usa una forma más descriptiva y profundiza aún más, dando especificaciones que nunca habían sido expuestas y con tantos detalles que no se habían tomado en cuenta al presentar el tema del adulterio. No era simplemente el acto de comerte el pecado, sino la maquinación en la mente.

Podemos notar que, en cada uno de los ejemplos de Jesús, Él nos da un estándar mucho más elevado. Lo vemos en detalle cuando analizamos Mateo 5:43-45 que dice:

El amor al Prójimo

“Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”.

Jesús establece bien claro que el prójimo no es solo tu amigo, sino también tu enemigo. Dice que la bendición no es sólo para los que te bendicen, sino también para los que te maldicen. Enseña que el bien a hacer es también para los que nos aborrecen. Y que nuestras oraciones deben incluir a los que nos ultrajan y nos persiguen.

Las enseñanzas del Maestro Jesús

Claramente, podemos ver que los estándares de Jesús son mucho mal altos que los del Antiguo Testamento. Lo ilustro en el siguiente ejemplo: Mateo 5:41“Y cualquiera que te obligue a ir una milla, ve con él dos”.

Si notas, podrás ver muy claramente, que Jesús nos está pidiendo que demos la milla extra en todo lo que hagamos. En otras palabras, Él quiso demostrar que debemos ir más allá de lo que se había establecido; lo que requiere un esfuerzo mucho mayor.

Mensaje General

El nos da un mensaje general que incluye todos los aspectos del diario vivir aquí en la tierra. Jesús a través de Su estilo, nos quiere llevar a un sentido completo de madurez, con los más altos estándares. Anheló para nosotros algo completo, maduro en todo el transitar de nuestra vida. Esto se refiere a un cristiano maduro que debe vivir la vida cumpliendo la ley del amor.

Nos presentó el estándar más elevando con relación al perdón cuando nos dice: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14-15). Con este detalle podemos ver como se desprende la perfección del carácter de nuestro Dios. Él Es misericordioso, piadoso, tardo para la ira, grande en misericordia, verdad y benignidad (Éxodo 34:6) RVA.

"Dubai la Ciudad Que Es Un Sueño"


 

Dubái es la ciudad que muchos anhelan conocer. Dichosos los que tienen el privilegio no solo de conocerla, sino de vivir allí.

El mejor planeta para vivir y disfrutar se llama la tierra. No esperes que en otro lugar, habrá cosas tan impresionantes como en el paraíso que Dios nos ha permitido vivir.

"Perú La Antigua Ciudad Maya"




 

Perú antigua ciudad Maya; preserva sus tradiciones. Su población indígena, sigue evidenciando lo que generaciones han heredado. 

Y muestran los rasgos de su cultura indígena y nativa. Expertos en la artes manuales y en la construcciones diversas. Son un modelo de conservación y de pureza.

“El Mundo no Entiende la Importancia de la Paz”


 La paz mundial, o paz en la Tierra, es el concepto de un estado ideal de felicidad, libertad y paz dentro y entre todas las personas y naciones en la Tierra. Esta idea de la no violencia mundial es una motivación para que las personas y las naciones cooperen ya sea de manera voluntaria o en virtud de un sistema de gobernanza que impida la guerra. Diferentes culturas, religiones, filosofías y organizaciones tienen diferentes conceptos sobre cómo se produciría tal estado. Estos conceptos son tomados de Wikipedia.

Quiero que iniciemos esta reflexión con una pregunta:

¿Por qué si el hombre es un ser racional dotado de inteligencia y con una capacidad que le ha dado Dios, vive en un conflicto permanente?

En las definiciones se habla de felicidad, libertad y paz. ¿Por qué el hombre no entiende estos conceptos tan básicos para la subsistencia y convivencia de todos los seres humanos? Habría que crear una universidad para tener que impartir estos conceptos como materias “Básicas”, y después hacer un ejercicio que se extienda y abarque toda la geografía mundial.

Cuantos seres humanos inteligentes y preparados no pueden entender que el derecho ajeno es la paz. Será que la guerra es una de las empresas más lucrativas del mundo y por eso toda la humanidad tiene que sufrir las consecuencias de no poder disfrutar de la paz. Mateo 22:39 dice en su parte B: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Todavía no hemos podido entender que cuando le hago daño a mi prójimo me estoy haciendo daño a mí mismo. Porque cuando lo hago, yo también sufro consecuencias por ello.

El mundo está convulsionado a causa de las guerras, de toda violencia humana; la raza humana ha perdido la sensibilidad y no entiende lo que significa dolor ajeno. Es que solo usamos nuestra inteligencia para el desarrollo de nuevas tecnologías, nuevos avances científicos o nuevos descubrimientos espaciales.

Porque no nos preocupamos por desarrollar verdaderos sistemas de convivencias donde todos podamos tener parámetros de entendimiento. No hacemos nada con avanzar en las cosas más complejas cuando no tenemos la capacidad de dominar las cosas más simples.

"Cuando no tengamos esperanza de vida, entonces es que miraremos la paz como un regalo que se nos da por haber entendido su verdadero significado".

Dios es Fiel y Cumple Sus Promesas


 Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa (Hebreos 6:13-15).

Dios le hizo una promesa a Abraham que se extendería más allá de la vida del patriarca. Al explicar la promesa que Él le daría a Abraham por su obediencia, Dios continuó: “Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (v.2-3).


Debido a los múltiples componentes que eran parte de esta promesa también es aceptable referirse a estos componentes como promesas. De hecho, en varias traducciones de la Biblia la frase de Pablo en Gálatas se traduce: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas” (Gálatas 3:16).

Pero vemos que estás promesas también alcanzaron a los gentiles por formar parte de la gran familia de Dios. Dios aceptó a Abraham porque él creyó en Dios.

Esto significa que los verdaderos hijos de Abraham son los que tienen plena fe en Dios. Además, las Escrituras preveían el tiempo en que Dios salvaría también a los gentiles por medio de la fe. Dios le declaró esto a Abraham cuando le dijo: “Por medio de ti bendeciré a todas las naciones”. Los que confían en Dios, pues, recibirán las mismas bendiciones que Abraham recibió como hombre creyente.

El Señor Está Con Nosotros



 

El líder Moisés estando en la cumbre del monte Nebo, contempla la tierra prometida. Vemos que Dios le hace ver ante sus ojos el lugar que sería su meta final. Pero conforme a la voluntad de Dios, Moisés no pudo entrar a la tierra por la que tanto se esforzó.  

Su muerte deja un vacío que debía llenarse por otro líder para poder guiar a la muchedumbre y que no andarán como un rebaño sin pastor. Pero vemos que Moisés por voluntad divina eligió a Josué, hombre sobre quien residía el Espíritu.

La misión confiada a Josué era ardua y peligrosa, por estar ocupado el territorio por pueblos de raza mixta que se habían establecido desde hacía tiempo en el país. Todos estos grupos gozaban de un grado de civilización y técnicas muy superiores a las de pueblo de Israel.

Los exploradores que habían recorrido el territorio, comprobaron que estaba habitado por pueblos fuertes, con ciudades grandes y amuralladas, con guarniciones bien provistas de armas y carros de combate. El pueblo de Israel disponía de armas rudimentarias, pero eran expertos en la técnica de las guerrillas, emboscadas y golpes de asalto. Recordemos que “Dios está con Nosotros”.

Sin embargo, Josué fue el instrumento ideal que Dios escogió para conquistar la tierra prometida, y así cumplir con la promesa hecha a los patriarcas; y de poder introducir a Su pueblo escogido en la tierra que mana leche y miel.

Entiende, que así, como Dios estuvo con Josué y le dio la victoria en todo lo que emprendió. Te dará a ti la victoria en todo, siempre y cuando lo reconozcas en todos tus caminos y le seas fiel.

“El Éxito es el premio al Esfuerzo”

La Prueba de la Fe

             Cuando el apóstol Pedro nos habla en 1ªP.1:6 que tenemos que ser afligidos por diversas pruebas; nos está hablando de un proces...

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